El Señor es nuestro refugio de generación en generación.
Antes que nacieran los montes Y formaras la tierra y el mundo,
De lo eterno a lo eterno, Tú eres Dios.
Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, para edificar un corazón sabio.
Sácianos de mañana con Tu perfecto amor,
Para que cantemos con gozo y nos alegremos todos nuestros días.
Alégranos conforme a los días que nos afligiste,
Y a los años en que vimos el mal.
Alumbre Tu obra a Tus siervos,
Y Tu esplendor a sus hijos.
Sea la gracia del Señor nuestro Dios sobre nosotros,
Y confirma sobre nosotros la obra de nuestras manos;
Sí, confirma la obra de nuestras manos
—Salmo 90:1-2, 12, 14-17