Padre todopoderoso y misericordioso,
nos hemos extraviado y descarriado de ti como niños que andan perdidos entre la multitud.
Nos hemos dejado atrapar por las divertidas distracciones que nos rodean
y nos hemos distraído por nuestro deseo de comodidad.
Hemos dejado de escuchar tu voz.
Hemos dejado de hacer lo que debíamos haber hecho,
y hemos hecho lo que no debíamos haber hecho.
Pero, oh Señor, ten misericordia de nosotros.
Al confesar nuestro pecado a ti,
restáuranos, conforme a tus promesas que nos fueron declaradas
en Cristo Jesús nuestro Salvador; y
concede, oh Padre misericordioso,
que de aquí en adelante caminemos íntimamente contigo y
vivamos vidas piadosas, justas y sobrias,
para la gloria de tu Nombre».
—Adaptado del Book of Common Prayer